Loreto, un destino idealizado por muchos turistas amantes de la naturaleza, proyecta una realidad que contrasta ferozmente con los mantos verdes de la Amazonía. Este departamento de la selva peruana expone un desafío ambiental difícil de afrontar, especialmente porque la legislación vigente no facilita la tarea. En 2018, informó Gestión, Perú ocupó el puesto 22 en el reporte de World Air Quality sobre países con mayor contaminación ambiental. ¿Cuál es el destino que le aguarda a Loreto, el departamento de mayor tamaño de Perú y con una de las más pobres gestiones de residuos a nivel nacional?
Un alcance sobre la contaminación en la Amazonía
Existe una crisis en la cobertura de los servicios básicos en la zona de Loreto. Esta región tiene un amplio porcentaje de población rural, que suele vivir cerca o en las orillas de los varios cuerpos de agua del territorio, o en casas flotantes.
Según el Reporte Regional de Indicadores Sociales del Departamento de Loreto, modificado por última vez en 2021, sus porcentajes están por debajo del desempeño nacional.

Tan solo un escaso 44.3% de la población loretana cuenta con acceso a los servicios básicos de agua, electricidad y saneamiento.
Por otro lado, según confirma el Banco Central de la Reserva en una síntesis sobre las principales actividades económicas de Loreto en 2019, la pesca apoya el desarrollo de la región. Debido a la dependencia de la población hacia los ríos, estos deberían conservarse. Sin embargo, tanto los ríos Nanay, Amazonas e Itaya, como la laguna Rumococha y el lago Moronacocha, son usados como depósito de aguas residuales en Iquitos (una popular ciudad turística del departamento).
Al visitar los puertos de la ciudad de Iquitos y los asentamientos humanos en zonas inundables, se puede apreciar en las orillas de los ríos la magnitud de la contaminación en la Amazonía. Repletos de desechos plásticos, materias fecales, líquidos tóxicos, entre otros, muchos pobladores viven bajo condiciones inhumanas, en zonas que se han vuelto inhabitables. Es su hogar, su fuente de ingresos y, también, de enfermedades. Pero el Estado no puede ofrecerles saneamiento debido a la legislación vigente.
Contradicción en la legislación peruana
Si bien la polución en Loreto es producto del desenvolvimiento de la vida de la población sin contemplar su efecto en la naturaleza, el Estado tiene la responsabilidad de hacer viable el desarrollo sostenible en el Amazonas. El artículo 195 de la Constitución del Perú especifica que, como soberano sobre el territorio nacional, es competencia del Estado acondicionar el territorio.
Contradictoriamente, la ley peruana consta de un artículo aprobado por el Tribunal Constitucional que entorpece la capacidad del Estado para garantizar la calidad de vida de la población. La ley 30645 imposibilita la instauración de servicios de agua potable, alcantarillado, etc, en zonas inundables.
Moral y económicamente, existen justificaciones para la existencia de esta ley. Las zonas consideradas como de alto riesgo no mitigable son peligrosas para la instauración de viviendas. Por tal motivo, sería irresponsable intentar acondicionar estos espacios cuando es de conocimiento público que los posibles habitantes estarían expuestos a peligros constantes debido a deslizamientos, huaycos o inundaciones.
Por otro lado, esta ley tiene un artículo que ampara a los ocupantes de estas zonas de alta inestabilidad, y que también contribuye a la protección económica del Estado. Los ocupantes de dichas áreas pueden acogerse a un programa de reubicación, el cual la misma ley confirma que es más viable presupuestariamente que el constante acondicionamiento de las zonas de peligro. Pero la mayoría de ciudadanos rechaza la reubicación porque los aleja de las zonas centrales de comercio.
La adquisición y ocupación de las zonas de riesgo están prohibidas, y el Estado prohíbe también la prestación de servicios de saneamiento en dichas áreas, según informa Gestión. Pero, debido a la expansión de la población y a que el 32% de la región es humedal, es imposible que los ciudadanos no se establezcan en zonas de riesgo con el pasar del tiempo.
A esto se le suma el cambio climático, que ha incrementado la vulnerabilidad de Loreto. Tan solo en Iquitos, su ciudad principal, el 20% del territorio es inundable, y la proyección indica que este porcentaje aumentará. En 1996, Loreto registró 188 días de lluvia y 46 tormentas. En 2016, registró 219 días de lluvia y 66 tormentas. De tal manera, la ley 30645, aunque vigente, no se adapta a la realidad que vive la región loretana.
Reflexiones finales
La intervención del Estado contribuiría a la disminución de la contaminación en Loreto. Los ríos se usan como sede de desperdicios porque la mayoría de los pobladores no tiene alternativas que faciliten la eliminación de los residuos. ¿Es esto posible pese a la legislación que hoy impide la prestación de servicios en zonas inundables? Como antecedente, ya anteriormente el Tribunal Constitucional hizo prevalecer los derechos constitucionales por encima de otras leyes. Entonces, podría también aplicarse en este caso.
Sin embargo, si un análisis exhaustivo determina la imposibilidad de establecer servicios de saneamiento, el proyecto de reubicación de viviendas debe ejecutarse con la inclusión de los ciudadanos. Proyectos de reubicación como el de Nuevo Belén y las campañas de concientización estatales que se han hecho hasta la fecha no tuvieron la acogida esperada debido a que no se consideró la opinión de los habitantes de los asentamientos humanos. El éxito de estos futuros proyectos depende de la cooperación entre el Estado y la población.
Imagen principal de Deb Dowd vía Unsplash
Sobre la Autora
Melyssa Revilla Romano es una copywriter peruana que ha trabajado con agencias de publicidad y, actualmente, se dedica a la creación de contenidos de forma independiente. Se licenció en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).