La crisis económica que enfrenta Ecuador ha llegado a un retroceso sin precedente en el desarrollo del país. Como parte de esta crisis, se ha evidenciado un viejo problema que consiste en la inhabilidad para cubrir los costos de servicios básicos como la energía eléctrica; también es conocido como pobreza energética.
En este análisis de la relación entre la pobreza y el desarrollo en Ecuador, la falta de acceso a energía o pobreza energética, es una realidad que no puede ser ignorada.
Que significa “pobreza energética”?
El término pobreza energética carece de una única definición internacionalmente aceptada, pues depende mucho del contexto regional e incluso local.
En general, la pobreza energética se percibe como la inhabilidad de un hogar para alcanzar su demanda energética doméstica. Sin embargo, la CELAC define pobreza energética en la región como “el cumplimiento insuficiente de necesidades energéticas consideradas como necesarias, en un territorio particular y en relación a ciertos estándares.”
Pobreza energética en Ecuador
A pesar que el Ecuador ha alcanzado una electrificación del 100% de la población, a en enero del 2021, más de 66.380 familias han sufrido la suspension de su servicio eléctrico, por escasez de liquidez para cubrir este rubro. No existen datos oficiales actualizados del número de hogares con servicio eléctrico cancelado, pero se estima que ese número se haya al menos duplicado desde que se declaró la pandemia de COVID.
Sin embargo, un estudio publicado en 2019 por Quishpe et al., muestra que este problema ya existía en Ecuador desde mucho antes de la pandemia.
Los datos utilizados en este estudio corresponden al año 2014 y utiliza 3 indicadores de pobreza energética, siguiendo la metodología propuesta por el Observatorio de Pobreza Energética de la Unión Europea (EPOV, por sus siglas en inglés). Los indicadores son: pobreza energética escondida, gasto energético desproporcionado, y pago atrasado de cuentas de electricidad.
Los resultados muestran que la pobreza energética es un fenómeno presente tanto en áreas urbanas como rurales, y en términos absolutos afecta en mayor parte a hogares en áreas rurales. Un total de 144,456 hogares equivalente a 3.7% de hogares a nivel nacional, sufren de condiciones asociadas a pobreza energética. Y alrededor del 8% de los hogares han experimentado, al menos en una ocasión, condiciones de pobreza energética.
Al analizar varios grupos por condiciones sociodemográficas, los resultados muestran que los adultos mayores son más propensos a sufrir condiciones de pobreza energética, pues ya no están en edad de trabajar y tienen menos probabilidades de tener un ingreso formal. Asimismo, los hogares monoparentales o biparentales con dos o más hijos sufren de pobreza energética. Esto último aparece al analizar el indicador de pagos atrasados de electricidad.
Como afecta a los hogares más vulnerables?
Al ser un problema que se viene dando desde siempre y que se ha profundizado debido a la actual crisis económica, puede tener profundas implicaciones en los segmentos más vulnerables de la población.
Por ejemplo, las altas temperaturas y la humedad suponen un problema diario en muchos hogares de la costa ecuatoriana. Este problema se acentúa en los hogares pequeños con hasta 10 personas y sin acceso a la energía para la ventilación del hogar. En el otro extremo, los hogares de las zonas altas de los Andes, con temperaturas cercanas a los 0o C y que necesitan leña para calentarse, también dejan en situación de vulnerabilidad a los empobrecidos energéticamente.
Propuesta a seguir
Para solucionar este problema es necesario poder cuantificarlo e identificar con claridad los hogares con pobreza energética. Para ello se debe mejorar el acceso a datos estadísticos robustos y actualizados.
De la misma forma, es importante revisar las tarifas eléctricas en estos hogares vulnerables y la creación de mecanismos que permitan financiar a estas familias en tiempos de crisis, como los que se viven en la actualidad. Finalmente, se necesita establecer una estrategia nacional contra la pobreza energética y así contribuir al desarrollo local en estos hogares vulnerables.
Debido a que el problema de la pobreza energética está latente, y por lo tanto no es directamente obvio, recibe poca atención en Ecuador. Antes de empezar a abordar el problema, es crucial que difundamos la concienciación.
Imagen principal de Oran Viriyincy vía Flickr- Licencia Creative Commons (CC BY-SA 2.0).
Sobre el autor
Rafael Moya es un geólogo ecuatoriano y especialista en investigación con un máster en mitigación y adaptación al cambio climático y gestión del carbono. Su titulo mas reciente es del Politecnico de Torino (Italia)..