NicaraguaFoto por Tobias Eder

La fiesta de San Jerónimo en Masaya ha caracterizado durante mucho tiempo el folclore nicaragüense. Sin embargo, su idiosincrasia ha influido profundamente en comunidades indígenas como Sutiaba, lo que me ha llevado a la conclusión de que los rituales que se realizan en la celebración también sirven para construir la solidaridad social y, al mismo tiempo, imponer la adhesión a la Iglesia Católica.

La celebración dura unos tres meses, lo que la convierte en la fiesta más larga de Nicaragua. Durante las festividades, hay tres procesiones en las que los peañeros llevan una imagen del santo patrón. Esta procesión combina elementos del período colonial español con algunos rituales indígenas.

En efecto, este festival comienza a finales de septiembre con el “descenso”. En este día, los peañeros bajan la imagen del altar, que se encuentra en la Catedral de la Asunción de María, y la llevan por las calles al ritmo de la danza, los chicheros y licor. Su destino es la Iglesia de Sutiaba, donde realizan danzas en homenaje a los dioses indígenas. Después de pasar la noche allí, la imagen es devuelta a su lugar original. Sin embargo, esta fiesta no termina después de devolver la imagen, ya que los lugareños continúan rezando y realizando rituales en nombre del santo patrón durante los meses restantes.

Los sutiabanos suelen celebrar este festival con rituales rimbombantes y un intenso celo, creando un fuerte sentido de solidaridad social a través de las generaciones. Así, el pasado se convierte en el presente y el futuro se hace uno con el pasado, formando un contexto para una unión social distintiva. Como cultura mestiza, Sutiaba mantiene muchas de sus instituciones indígenas, a pesar del impacto de la colonización.

El sincretismo religioso latinoamericano está fuertemente definido por la expropiación de símbolos, la influencia del derecho canónico de la Iglesia Católica y las instituciones sociales originadas en la conquista europea. Este sincretismo ha permitido a la red religioso-cultural hispanoamericana crear y generar sus recursos constitutivos.

Según Alvarado (2015), el sincretismo religioso latinoamericano permite la noción de trascendencia, que es la creencia de que el poder y la existencia de Dios supera al mundo material. Esta idea se proyecta directamente en las expresiones concretas de la identidad cultural, en especial en las formas e íconos religiosos.

La representación simbólica preserva una resistencia movilizadora, sobre todo en estos rituales que fomentan la celebración y la espiritualidad. Históricamente, los símbolos han creado nuevas realidades, espacios de conexión generacional, valor de imagen, danzas y vestimentas que han marcado un espacio distintivo en la fiesta y en la ciudad de Sutiaba.

Los historiadores están de acuerdo en que los elementos indígenas han influido en la población, ya que la imagen de San Jerónimo no sólo se considera un símbolo de resistencia, sino también un reflejo de una imagen sagrada que no los juzga por lo que tienen ni por lo que son. La imagen ha inspirado a miles de devotos de barrios ricos y marginales a conmemorarla cada año, haciendo de la celebración un rasgo cultural de Sutiaba.

La ferviente creencia en San Jerónimo se debe en parte a la influencia que su imagen y su religión han ejercido a lo largo del tiempo en la comunidad indígena. Por esta razón, la celebración es mucho más que una ceremonia religiosa que exige un esfuerzo comunitario. Es una celebración ligada a las relaciones sociales que puede manifestarse como cohesión y conflicto. Esto último se debe a que en este tipo de fiesta se crean espacios de unanimidad en torno a la imaginería social y la celebración inspira una sensación de fuerza.

Esta fiesta es una de varias representaciones de la religiosidad popular que podemos encontrar en América Latina y en el mundo católico nicaragüense que aún conservan los elementos de sincretismo religioso en las comunidades indígenas, en especial aquellas que se resisten a la modernidad manteniendo sus tradiciones y creencias.

Sutiaba, León flickr foto por Cosabuena compartido bajo licencia Creative Commons (BY)

Referencias:

Alvarado, M. (2015). Sincretismo Religioso Latinoamericano y pensamiento católico. Universidad Católica Blas Cañas.

Por Maria Elena Mendez

María Elena Méndez posee una Licenciatura en Comunicación Empresarial y Relaciones Públicas y una Licenciatura en Sociología. Dentro de su experiencia laboral, se ubica como asistente de investigación en proyectos para OPS (Honduras) basados en maternidad y desnutrición. Ha llevado a cabo charlas sobre el uso de programas de investigación cualitativa y cuantitativa en la Universidad Centroamericana (UCA) en Nicaragua. Creó una base de datos para Estudios de Salud Sexual y Reproductiva de Adolescentes en Kenia, África. Actualmente realiza una Maestría en Dirección Estratégica de Empresas por la Universidad de Cádiz y Formato Educativo (España) y trabaja como consultora asociada en la firma MendezConsultores, ejerciendo asesoría académica en ámbitos sociales y educativos desde México a Colombia.