Argentina recibió un golpe muy duro con la llegada del Covid y la cuarentena. La inefectividad de dicha medida, sumado al costo económico, hizo que la población comience a debatir la eficacia de la gestión económica de la pandémica en Argentina.
También vale la pena preguntarse si el resto de las economías han sufrido de forma similar. Lo interesante de la crisis actual es que impactó en todo el mundo, y prácticamente al mismo tiempo, lo que permite comparar directamente las respuestas de los distintos gobiernos, y sus resultados. Es decir, si el mismo evento impacta en todos lados de la misma forma, la diferencia en los resultados puede adjudicarse a las políticas que se tomaron en cada lugar como consecuencia de dicho evento.
Para evaluar lo expresado anteriormente se utilizará el recientemente publicado Índice de Performance Macroeconómico de la Universidad del Salvador (IPM-USAL). En el primer trimestre de 2020, el IPM-USAL para la Argentina era el más bajo entre los 11 países de la muestra. En el segundo trimestre, su índice había caído un 71%. Esta caída en el indicador es la más alta de entre los 11 países seleccionados. En síntesis, podría afirmarse que, según el IPM-USAL, Argentina tuvo la peor gestión económica de la pandemia.
Comparando con la región, Argentina tiene consistentemente peor ranking que Brasil, Chile, Colombia y Paraguay desde 2017. El buen desempeño macroeconómica no solo ofrece oportunidades para los negocios, sino que rinde resultados desde lo social. Casos como Paraguay, Chile y Colombia merecen ser resaltados. Paraguay cierra el año 2000 con una tasa de pobreza del 57,7%. En 2019 era del 23,5%, sustancialmente menor a la Argentina. Chile pasa del 36% al 8,6% en el mismo periodo. En Colombia lograron reducir la pobreza desde un 53,7% en 2002 a un 35,7% en 2019. Nótese que el IPM-USAL de todos estos países fue siempre superior al argentino, y más estable en sus valores. Todos comienzan el milenio con tasas de pobreza similares, y tras 20 años de una gestión ordenada de su macroeconomía, Paraguay, Chile y Colombia tienen una tasa de pobreza sustancialmente menor a la de Argentina, la cual se ubica en el 40,9% de la población.
No solo eso, sino que, desde 2017, el valor del IPM-USAL de Argentina ha tendido a la baja , mientras que se observa una gran regularidad en el índice de todos los otros países. Esto obliga a poner el foco en un punto complementario, la variabilidad, la cual es un factor que influye de forma determinante en la performance macroeconómica de un país. Los países que crecen son más estables, y viceversa. Argentina, no solo es el país con peor desempeño, sino que también es el país con mayor variabilidad en su índice. La predictibilidad permite a consumidores y productores proyectar un horizonte, invertir, crecer y desarrollarse. Todas esas opciones quedan anuladas en contextos tan volátiles como el argentino. El crecimiento en contextos inestables no puede ser duradero. La historia argentina es un ejemplo claro de ello.

Argentina viene de muchos años de mala gestión de su macroeconomía y los resultados están a la vista. Para revertir esta tendencia, el primero paso será tomar medidas para mejorar la salud macroeconómica.
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