Fichas y propiedades del juego Monopoly como metáfora visual de la concentración de mercado y el poder económico.

Introducción: un efecto no deseado de la pandemia

Uno de los efectos no deseados de las cuarentenas aplicadas para combatir el COVID-19 fue la bancarrota y el cierre de muchas empresas. Este fenómeno fue especialmente grave en países con poco acceso al crédito. En esos contextos, las reglas del juego son distintas.

En economías donde el crédito fluye, las empresas pueden financiar períodos de baja facturación con préstamos bancarios. Así, logran sobrevivir la fase baja del ciclo económico. Luego, cuando llega la recuperación, repagan sus deudas.

Restricción de crédito y desaparición de empresas en Argentina

En cambio, en países donde el crédito es escaso o casi nulo, las empresas dependen de la autofinanciación. Por lo tanto, si no cuentan con ahorros previos, es difícil que sobrevivan una caída prolongada de ingresos. Una cuarentena de varios meses puede ser suficiente para empujarlas al cierre.

Esta restricción crediticia ha sido ampliamente documentada en el caso argentino, donde el crédito interno al sector privado como porcentaje del PIB se mantiene en niveles bajos en comparación internacional (CEIC Data, n.d.).

Este escenario describe la realidad argentina durante la pandemia. Se estima que, desde el inicio de la cuarentena a mediados de marzo de 2020, desaparecieron aproximadamente 50.000 empresas en la última década, con la pandemia acelerando esa tendencia (Quesada, 2023). Además, ese número equivale a cerca del 10% del total de empresas vigentes, según el último dato disponible de 2017.

Pymes y pandemia: ¿quiénes caen primero?

La desaparición de empresas no solo afecta el empleo y la pobreza. También perjudica a consumidores y a productores pequeños. En particular, impacta a las pymes que lograron sobrevivir a la cuarentena.

Aquí conviene hacer una suposición razonable. En general, las empresas más afectadas por la caída de la facturación y la falta de crédito son las más pequeñas. Las firmas grandes, en cambio, tienen más herramientas para resistir. Por ejemplo, suelen acceder con mayor facilidad al financiamiento local e internacional. También suelen contar con mejores garantías y más liquidez. Esto les permite generar reservas y autofinanciarse.

Esta asimetría en el acceso al financiamiento entre pymes y grandes empresas ha sido ampliamente documentada en estudios comparativos internacionales sobre políticas de crédito y estructura empresarial (OECD, 2025).

Si esto es cierto, entonces las primeras empresas en desaparecer son, justamente, las más pequeñas.

Concentración de mercado: cómo aumenta la cuota de mercado

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando una empresa cierra? Los mercados existen independientemente de las firmas individuales. Por eso, cuando una empresa desaparece, sus consumidores no desaparecen con ella. En cambio, esa demanda se redistribuye entre las empresas sobrevivientes.

Como resultado, cada empresa que queda en pie aumenta su cuota de mercado. Sin embargo, el reparto no suele ser parejo. Es probable que las empresas grandes estén mejor preparadas para absorber nueva clientela. Por lo tanto, terminan capturando una proporción mayor de esos consumidores. En consecuencia, su cuota de mercado crece más que la de las empresas pequeñas que operan en el mismo sector.

Esquema ilustrativo que muestra cómo la desaparición de una empresa pequeña incrementa la cuota de mercado de las empresas sobrevivientes, aumentando la concentración del mercado.

Poder de mercado y poder de monopolio en Argentina

Este proceso tiende a cerrar con mercados más concentrados. Hay menos empresas, y cada una controla una porción mayor del mercado. En otras palabras, aumenta la concentración de mercado en Argentina.

Además, las empresas grandes se benefician de forma desproporcionada. Con el tiempo, tanto consumidores como pequeños productores quedan más expuestos a su poder de mercado. En el límite, esto puede acercarse a un poder de monopolio en Argentina (o, de manera más realista, a situaciones oligopólicas).

Conclusión: costos económicos más allá del corto plazo

En resumen, las cuarentenas utilizadas para combatir el COVID-19 no solo dejaron niveles elevados de desempleo y pobreza. También generaron efectos estructurales sobre la competencia. Desde esta perspectiva, el resultado final puede ser una economía con mayor concentración, más poder de mercado para las grandes empresas y menor bienestar para el resto.

Fotografía Monopoly por John Morgan (Flickr), compartida bajo licencia Creative Commons Attribution (CC BY).

Lecturas recomendadas

Para ampliar la perspectiva sobre los efectos estructurales de la pandemia, las restricciones macroeconómicas y las dinámicas de largo plazo que condicionan la concentración de mercado y el poder económico en Argentina, los lectores también pueden consultar:

  • Estabilidad macroeconómica y pobreza en Argentina — un análisis de cómo la inestabilidad macroeconómica, la inflación y las restricciones financieras afectan de manera desigual a hogares y empresas, profundizando vulnerabilidades estructurales.
  • La gestión económica de la pandemia en Argentina — una evaluación crítica de las políticas implementadas durante el COVID-19 y sus efectos sobre el empleo, la actividad productiva y la supervivencia empresarial.
  • Historia económica de Argentina — una mirada de largo plazo sobre los ciclos económicos, las crisis recurrentes y las limitaciones estructurales que han condicionado el acceso al crédito, la inversión y el desarrollo del sector productivo.

Referencias

CEIC Data. (n.d.). Argentina AR: Domestic Credit: to Private Sector (% of GDP). Retrieved January 14, 2026, from https://www.ceicdata.com/en/argentina/bank-loans/ar-domestic-credit-to-private-sector–of-gdp

OECD (2025), Boosting Business in Regions: Easing Administrative Burdens and Financing Constraints, OECD Regional Development Studies, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/396cc7c2-en.

Quesada, R. (2023, September 29). En la última década cerraron más de 50.000 empresas. El Cronista. Retrieved January 14, 2026, from https://www.cronista.com/negocios/en-la-ultima-decada-cerraron-mas-de-50000-empresas/

Por Leandro Marcarian

Leandro Marcarian es economista de Buenos Aires. Es licenciado en economía de la Universidad de Buenos Aires (2008), posgrado en economía de la Universidad Torcuato Di Tella en 2012, dos programas de educación ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (crecimiento inclusivo, 2016) y la Universidad de Harvard (Economía líder crecimiento, 2017), y en 2018 el concluyó con méritos el programa de Economía Financiera MSc en Birkbeck, universidad de Londres. Ha trabajado tanto en el sector privado como en el público, en Argentina y en el exterior, en academia y en cooperación con organismos internacionales. Durante los últimos años le ha dedicado a la docencia e investigación. Sus tópicos de investigación son variados, pero es un apasionado de la interacción entre el crecimiento económico y la reducción de pobreza.