Ilustración del mapa de América Latina proyectando música, cine y contenido digital hacia una red global de plataformas de streaming y medios digitales.

Resumen

El creciente protagonismo de artistas, series y producciones culturales latinoamericanas en el escenario internacional ha llevado a algunos analistas a hablar de una nueva etapa de influencia cultural global para la región. Este artículo examina ese fenómeno a partir del concepto de soft power, analizando cómo la expansión de la cultura latinoamericana en la música, el cine y las plataformas digitales ha aumentado su visibilidad internacional. Sin embargo, el análisis también muestra una tensión estructural: aunque América Latina exporta narrativas, identidades y productos culturales que circulan globalmente, las infraestructuras económicas que organizan la industria del entretenimiento —desde plataformas de streaming hasta conglomerados mediáticos— siguen concentradas en un limitado número de empresas y países.

Palabras clave: soft power cultural de América Latina; cultura latinoamericana; economía del entretenimiento global; streaming y plataformas digitales; influencia cultural internacional

El ascenso global de la cultura latinoamericana

Durante el Halftime Show del Super Bowl LX en febrero de 2026, el puertorriqueño Bad Bunny ofreció una presentación que ilustró el creciente soft power cultural de América Latina en la industria global del entretenimiento. Entre coreografías y referencias latinoamericanas, utilizó el momento para criticar las políticas migratorias de la administración de Donald Trump. El actual inquilino de la Casa Blanca, por su parte, calificó el show como una “afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y afirmó que el cantante había “abofeteado a su país”. Sin embargo, la reacción política no impidió que la presentación se convirtiera en un fenómeno masivo, que acumuló más de 4.100 millones de visualizaciones en sus primeras 24 horas, sumando transmisiones televisivas, YouTube y redes sociales (Kaufman, 2026).

Este episodio refleja un cambio más amplio en la cultura global. Durante décadas, el escenario del entretenimiento estuvo dominado por artistas anglosajones y por industrias con sede en Estados Unidos y Europa. Hoy, sin embargo, cada vez más figuras de diversas partes del mundo ocupan ese espacio sin abandonar sus raíces, una tendencia que refleja el creciente soft power cultural de América Latina en la escena global (Patsch, 2026). En aquel 8 de febrero, la única frase en inglés pronunciada por Bad Bunny fue “God bless America”. Acto seguido, el artista mencionó uno a uno a los países del continente mientras bailarines desfilaban con sus banderas, un gesto que hacía de una consigna patriótica estadounidense un comentario político más amplio.

En el cine, Brasil volvió a captar atención internacional tras el reconocimiento a “Aún estoy aquí”, mientras que producciones recientes como “El agente secreto” ampliaron la circulación del cine de la región. En televisión, la serie argentina “El Eternauta” llegó a liderar el Top 10 global de Netflix entre las producciones en lengua no inglesa poco después de su estreno en 2025, alcanzando más de 10 millones de visualizaciones en su primera semana (Buenos Aires Times, 2025).

Cultura latinoamericana en la escena global

Este auge cultural no ha pasado desapercibido para los analistas internacionales. En noviembre del año pasado, The Economist publicó un artículo titulado “La cultura de América Latina continuará su ascenso global”, en el que reunía varios ejemplos recientes de la creciente proyección internacional del continente para este año (Birke, 2025). Según el análisis, aunque la región lleva décadas exportando música, cine y televisión, las producciones actuales circulan más ampliamente y alcanzan audiencias globales con una intensidad inédita.

Así lo señala un informe de WGSN, una de las principales empresas de previsión de tendencias del mundo, que compara este auge cultural con el Renacimiento europeo (WGSN Insider, 2025). En un contexto marcado por cambios políticos y avances tecnológicos acelerados, las nuevas generaciones están buscando cada vez más referencias culturales asociadas con identidad, autenticidad y pertenencia. Así, América Latina estaría emergiendo como una fuente de inspiración creativa en ámbitos que van desde la música hasta la gastronomía y el diseño. Sin embargo, esa expansión plantea una pregunta clave: ¿qué significa realmente ese auge cultural en términos de poder económico?

Soft power y cultura global

A lo largo de gran parte del siglo XX, el panorama del entretenimiento era relativamente fácil de interpretar. Hollywood dominaba el cine internacional. Las grandes discográficas del eje de Nueva York y Londres marcaban el ritmo del mercado musical. El resultado era una jerarquía cultural relativamente estable, desde donde las periferias podían exportar talento, pero raramente definían las reglas del juego.

En ese ecosistema también se consolidó una forma particular de influencia internacional. A comienzos de los años noventa, el politólogo Joseph Nye (1990) llamó a ese fenómeno soft power, para describir la capacidad de un país para influir en otros no mediante la fuerza, sino a través del atractivo de su cultura, sus valores y sus narrativas. Las películas al estilo Top Gun no solo llenaban salas en todo el mundo, sino que exportaban una visión reconocible del sueño de prosperidad individual y de la superioridad militar estadounidense de manera glamurosa, que millones de espectadores terminaban consumiendo junto con la historia en pantalla. Durante décadas, Estados Unidos fue el principal beneficiario de esta forma de influencia cultural global. Hoy, sin embargo, el creciente protagonismo de artistas y producciones latinoamericanas plantea la posibilidad de nuevas fuentes de soft power cultural.

La llegada de internet y, más tarde, del streaming empezó a cambiar la industria del entretenimiento. Plataformas como Netflix, Spotify y YouTube comenzaron a eliminar algunas de las viejas puertas de entrada del sector. De pronto, canciones, series y películas producidas desde ‘fuera’ comenzaron a aparecer con más frecuencia en los rankings globales e incluso en las premiaciones como los Óscar y los Grammy. Sin embargo, el panorama es más complejo. Aunque quizá nunca antes fue tan visible la cultura latinoamericana en el mundo, en la economía la visibilidad no a menudo equivale a poder.

Quién controla la economía del entretenimiento

Un indicador de esto es el Global Soft Power Index elaborado por Brand Finance (Jagodzinski, 2025). El informe evalúa la capacidad de los países para proyectar atractivo cultural, mediático y simbólico en el exterior. En sus últimas ediciones, las posiciones dominantes siguen ocupadas por potencias con vastos aparatos culturales consolidados, como EEUU, junto a referentes históricos europeos como Francia e Italia.

También han ganado peso actores asiáticos que han convertido la cultura popular en un instrumento deliberado de soft power mediante políticas de desarrollo. En Corea del Sur, por ejemplo, organismos públicos como Korea Creative Content Agency han impulsado la expansión internacional del K-pop y las series televisivas, mientras que Japón promovió iniciativas como Cool Japan para exportar anime, manga y diseño (Courmont, 2023; Tavares, 2025).

Brasil y Argentina también aparecen en el ranking, proyectando una sólida identidad cultural y deportiva. Sin embargo, el ranking sugiere una diferencia estructural importante. Mientras algunas naciones han logrado estructurar su producción cultural a escala global organizada, otras continúan generando símbolos y contenidos influyentes sin controlar plenamente las infraestructuras que sostienen esa industria y que convierten esa visibilidad en poder duradero.

La infraestructura económica del entretenimiento global

En el sector del streaming, las cifras de Fortune Global 500 (2025) ayudan a entender por qué. Según el ranking, las mayores empresas del entretenimiento siguen concentradas en Estados Unidos. Entre las cinco compañías con mayores ingresos figuran Comcast, matriz de NBCUniversal, con 123 mil millones de dólares; The Walt Disney Company con 94,4 mil millones; Netflix con 43,3 mil millones; Warner Bros. Discovery con 39,3 mil millones; y Paramount Global con 29,2 mil millones.

Ese mapa corporativo sugiere que, aunque las historias circulen hoy desde múltiples geografías, la estructura económica que organiza el mercado cultural sigue teniendo su centro en el mismo lugar. En otras palabras, América Latina exporta historias, sonidos e identidades que alimentan la economía digital del entretenimiento. Sin embargo, rara vez controla las plataformas, los datos y la tecnología que sostienen y convierten ese flujo cultural en poder económico y geopolítico. Esta es una de las principales limitaciones del actual soft power cultural de América Latina.

Lecturas recomendadas

Para ampliar el análisis sobre el papel de la cultura en la proyección internacional de América Latina y las tensiones entre visibilidad cultural y poder estructural en la economía digital, pueden resultar de interés los siguientes artículos:

  • Soberanía digital en América Latina — Un análisis sobre los desafíos que enfrentan los países de la región para desarrollar infraestructuras tecnológicas propias en un entorno dominado por grandes plataformas globales. El artículo examina cómo la dependencia tecnológica puede limitar la capacidad de convertir influencia cultural en poder económico.
  • Resiliencia cotidiana en América Latina — Una reflexión sobre las formas en que comunidades y actores sociales de la región desarrollan estrategias de adaptación frente a contextos de incertidumbre institucional y económica, ofreciendo una perspectiva más amplia sobre las dinámicas sociales que acompañan el desarrollo cultural contemporáneo.
  • El lenguaje como herramienta de transformación social — Un análisis del papel del lenguaje en la construcción de identidades, narrativas colectivas y procesos de cambio social, un elemento clave para comprender cómo las expresiones culturales contribuyen a la proyección internacional de América Latina.

Referencias

Birke, S. (2025, November 12). The culture of Latin America will continue its global rise: Everything from music to books, and from films to podcasts. The Economist. https://www.economist.com/the-world-ahead/2025/11/12/the-culture-of-latin-america-will-continue-its-global-rise

Buenos Aires Times. (2025, May 6). Argentina’s “El Eternauta” tops Netflix global chart for non-English series. https://www.batimes.com.ar/news/culture/argentinas-el-eternauta-tops-netflix-global-chart-for-non-english-series.phtml

Courmont, B. (2023, December 5). Le soft power en Asie : Nouvelles formes de pouvoir et d’influence. IRIS. https://www.iris-france.org/180646-le-soft-power-en-asie-nouvelles-formes-de-pouvoir-et-dinfluence/

Fortune. (2025). Fortune Global 500. https://fortune.com/ranking/global500/

Jagodzinski, K. (2025, February 20). Global soft power index 2025: The shifting balance of global soft power. Brand Finance. https://brandfinance.com/insights/global-soft-power-index-2025-the-shifting-balance-of-global-soft-power

Kaufman, G. (2026, April 3). Show de Bad Bunny no Super Bowl é o mais assistido de todos os tempos. Billboard Brasil. https://billboard.com.br/show-bad-bunny-super-bowl-mais-assistido-tempos/

Nye, J. S. (1990). Soft Power. Foreign Policy, (80), 153–171. https://doi.org/10.2307/1148580

Patsch, S. (2026, February 20). Soft power latino: Identidade como força global. Forbes Brasil. https://forbes.com.br/forbes-life/2026/02/soft-power-latino-identidade-como-forca-global/

Tavares, M. (2025, June 16). Conexão Ásia: “Soft power”, a força do intangível. Propmark. https://propmark.com.br/conexao-asia-soft-power-a-forca-do-intangivel/

WGSN Insider. (2025, November 7). Renascimento latino: A força criativa que está redefinindo o consumo global. WGSN. https://www.wgsn.com/pt/blog/renascimento-latino-forca-criativa-que-esta-redefinindo-o-consumo-global

Por Anna Alves Francischini

Anna Alves Francischini es periodista brasileña con experiencia internacional. Colabora con el Instituto Suru, es corresponsal freelance en Brasil para El Mundo y escribe en el blog Serviço Público (Portugal). Su trabajo se centra en temas regionales, con especial atención a la política, la sociedad y la geopolítica en América Latina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *