Nota del editor: Este artículo fue publicado originalmente en 2021 y retoma un trabajo académico del autor publicado en 2015, incorporando evidencia empírica hasta el año 2020.
El debate de fondo
Desde hace décadas, el debate sobre la pobreza en Argentina gira en torno a una pregunta central: ¿es suficiente el aumento del gasto público social para reducirla, o la estabilidad macroeconómica cumple un rol más determinante? En contextos de crisis recurrentes, esta disyuntiva vuelve una y otra vez al centro de la discusión pública.
En 2015 publiqué un artículo titulado La Estabilidad Macroeconómica, el Gasto Público Social Consolidado y sus Efectos en la Pobreza, cuyo objetivo era examinar empíricamente estas dos herramientas de política pública. A la luz del contexto económico y social actual, las implicaciones de ese trabajo resultan tan relevantes hoy como lo fueron entonces.
Supuestos y pregunta de investigación
El punto de partida del análisis era sencillo, aunque exigente en términos empíricos. Por un lado, se asume que el gasto público social contribuye a reducir la pobreza. Por otro, que una mala gestión macroeconómica, reflejada en inflación elevada, desequilibrios fiscales o crisis cambiarias tiende a incrementarla. El verdadero desafío consistía en determinar cuál de estos efectos domina cuando ambos operan simultáneamente.
Medición del desempeño macroeconómico
Para medir el desempeño macroeconómico se utilizó el Economic Performance Index (EPI), desarrollado por el Fondo Monetario Internacional (Khramov y Lee, 2013). Este indicador sintetiza variables clave de la macroeconomía y permite evaluar, de manera interanual, si la economía se vuelve más o menos estable. El EPI fue comparado con la evolución de la tasa de pobreza y con el gasto público social consolidado, bajo el supuesto de que este último actúa como una fuerza reductora de la pobreza.
Actualización de la evidencia empírica
Cinco años después de la publicación original, resultó pertinente actualizar la base de datos hasta el año 2020 para evaluar si la tendencia identificada se mantenía en el tiempo. La base ampliada cubre un período de 41 años, desde 1980 hasta 2020, lo que permite observar patrones de largo plazo en la relación entre estabilidad macroeconómica y pobreza.
Resultados principales
Los resultados son consistentes y difíciles de ignorar. En ese período, la pobreza aumentó en 22 años, mientras que el EPI empeoró también en 22 años. En 17 de esos años ambas dinámicas coincidieron: la macroeconomía se volvió más inestable y la pobreza aumentó simultáneamente. Esto implica una probabilidad cercana al 77% de que la pobreza aumente cuando el desempeño macroeconómico empeora respecto del año anterior, y una probabilidad del 73% de que la pobreza se mueva en dirección opuesta al índice de estabilidad.
Tanto en la base de datos original como en su extensión hasta 2020, el resultado es el mismo: el efecto de la inestabilidad macroeconómica domina al efecto del gasto público social. En otras palabras, el impacto negativo de los desequilibrios macroeconómicos supera, en promedio, el impacto positivo del gasto destinado a mitigar la pobreza.
Una conclusión incómoda
Este hallazgo conduce a una conclusión incómoda pero necesaria. El gasto público no solo puede resultar insuficiente para reducir la pobreza, sino que, en determinadas circunstancias, puede convertirse en parte del problema. Cuando su financiamiento genera desequilibrios macroeconómicos persistentes, los costos recaen de manera desproporcionada sobre los sectores más vulnerables, anulando o incluso revirtiendo los efectos redistributivos esperados.
Evidencia histórica y estabilidad
La evidencia histórica refuerza esta interpretación. Los años con mejores resultados en términos de reducción de la pobreza coinciden sistemáticamente con períodos de estabilidad macroeconómica. Esto sugiere que la estabilidad no es simplemente un complemento del gasto social, sino una condición fundamental para que cualquier política redistributiva tenga efectos sostenibles en el tiempo.
Implicaciones para la política pública
Lejos de ser un argumento contra el gasto público social, estos resultados advierten sobre sus límites cuando se lo utiliza como sustituto de la estabilidad macroeconómica. La experiencia argentina muestra que sin orden macroeconómico, incluso las políticas bien intencionadas pueden producir resultados regresivos.
En ese sentido, la estabilidad macroeconómica emerge como una herramienta más eficaz que la expansión del gasto público para reducir la pobreza de forma duradera. No porque el gasto carezca de importancia, sino porque sin estabilidad, su impacto se diluye en un contexto de crisis recurrentes que terminan castigando, una vez más, a quienes se busca proteger.
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Referencias
Khramov, M. V., & Lee, M. J. R. (2013). The Economic Performance Index (EPI): an intuitive indicator for assessing a country’s economic performance dynamics in an historical perspective (No. 13-214). International Monetary Fund. https://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2013/wp13214.pdf
Marcarián, L. (2015). La estabilidad macroeconómica, el gasto público social consolidado y sus efectos en la pobreza año 2015. Actualidad Económica, 25(87), 9-35. https://oaji.net/articles/2016/3199-1461288054.pdf
