COVID en Venezuela
La humanidad está viviendo una visión casi cinematográfica del apocalipsis zombi. Enfermedades virales, inestabilidad y caos rondan en todo el mundo. Sin embargo, sabemos por experiencia que los seres humanos, a lo largo de la historia, han evolucionado en paralelo a sus dificultades, y esta no será la excepción. En este contexto, nos enfrentamos a una de las mayores crisis del siglo XXI: la pandemia de COVID-19.
En 2019, el virus SARS-CoV-2, que originó la COVID-19, apareció por primera vez y obligó a la población mundial a confinarse. Este aislamiento generó restricciones en prácticamente todas las áreas de la vida social y amplió la brecha socioeconómica entre los países pobres y los ricos. Como resultado, muchos gobiernos se vieron obligados a reinventarse y a avanzar hacia soluciones basadas en la tecnología, la automatización y la inteligencia artificial.
Confinamiento y educación durante la pandemia en Venezuela
La necesidad de mantenerse en confinamiento obligó a modificar las actividades cotidianas. La educación, por ejemplo, tuvo que adoptar una forma completamente nueva. Por un lado, los gobiernos establecieron parámetros para mantener el orden social y garantizar la continuidad académica de los estudiantes en todos los niveles. Por otro, restringieron los métodos tradicionales de enseñanza presencial con el objetivo de contener la propagación del virus.
Los sistemas educativos se encuentran en el núcleo de todos los países. Antes de la pandemia, bastaba con asistir a un centro educativo, aprobar los cursos y, eventualmente, obtener credenciales como resultado del esfuerzo académico. Bajo el esquema de la pandemia, en cambio, los estudiantes deben permanecer en casa y contar con recursos tecnológicos para cumplir con sus responsabilidades escolares. En consecuencia, la participación en clase pasó a depender del acceso y del uso de la tecnología.
En el caso de COVID en Venezuela, el gobierno implementó el plan Cada familia una escuela, con la idea de que cada hogar funcionara como una extensión del sistema educativo. Aunque esta iniciativa puede resultar atractiva en el papel, en la práctica enfrenta serias limitaciones. Solo alrededor del 47 % de los hogares cuenta con acceso a Internet o con equipos informáticos adecuados (Zúñiga, 2020).
Además, la economía venezolana ha experimentado un marcado deterioro durante las últimas dos décadas. La moneda ha perdido gran parte de su valor y muchas personas han comenzado a depender del dólar como referencia económica debido a la hiperinflación del bolívar. Sin embargo, pocas empresas pagan salarios en dólares y no todos los hogares reciben remesas de familiares que viven y trabajan en el extranjero. Como consecuencia, se ha profundizado la brecha social en el poder adquisitivo entre quienes tienen acceso a dólares y quienes no.
El uso casi forzado de la tecnología a raíz de la COVID-19 ha generado conflictos de clase entre los ciudadanos. Para acceder a la educación en línea, es indispensable contar con dispositivos tecnológicos y conexión a Internet. De este modo, el sistema educativo termina marginando a quienes carecen de estos recursos, lo que refuerza la desigualdad social durante la pandemia en Venezuela.
Sobrevivir a la pandemia
Como seres humanos, somos criaturas de hábitos. Anhelamos la normalidad porque es lo que conocemos. Sin embargo, tras la pandemia, resulta necesario aceptar que las cosas no volverán a ser exactamente como antes. Muchos aspectos de la vida cotidiana se han virtualizado, y los sistemas educativos han atravesado múltiples transformaciones. Estas van desde modelos completamente virtuales hasta esquemas híbridos que combinan elementos tradicionales de la relación estudiante-profesor. En este proceso, las escuelas se han visto obligadas a adaptarse de manera constante.
La distancia social se ha convertido en una necesidad creciente, lo que ha llevado a transformar los hogares en espacios de trabajo y aprendizaje. En este contexto, la familia ha asumido responsabilidades que antes recaían principalmente en las instituciones educativas. Esta redistribución de tareas ha generado conflictos que, en muchos casos, pueden tener consecuencias de largo plazo en el desarrollo humano. Para garantizar la supervivencia, las sociedades pueden verse forzadas a pagar el costo de un aumento en las desigualdades sociales.
Incluso si se supera la crisis provocada por la COVID-19, la sociedad difícilmente regresará a su estado anterior. La pandemia ha transformado a la humanidad en todo el mundo. En nombre de la supervivencia básica, este cambio parecía inevitable.
Colegio Militar, Caracas, Venezuela flickr foto por Carlos Adampol compartido bajo licencia Creative Commons (BY-SA)
Lecturas recomendadas (nota editorial)
Para ampliar el contexto sobre los efectos sociales del COVID en Venezuela, así como sobre desigualdad, lenguaje, salarios y experiencias comparadas en la región, los lectores también pueden consultar los siguientes artículos publicados por Suru. Estas lecturas se presentan como material complementario y no formaron parte del marco analítico original de la autora.
- Lenguaje como herramienta de transformación social — Una reflexión sobre el papel del lenguaje, los símbolos y los significados compartidos en los procesos de cambio social y cultural.
- Salarios en Venezuela — Un análisis del deterioro del poder adquisitivo y de las desigualdades salariales en el contexto económico venezolano contemporáneo.
- COVID en México — Una mirada comparativa sobre los efectos sociales y políticos de la pandemia en otro país latinoamericano, útil para situar el caso venezolano en un marco regional más amplio.
Referencias:
Rodriguez, E. (6 de febrero de 2020). The Venezuelan economy between the dollar and the bolivar. Global Comment. Recuperado de http://globalcomment.com/the-venezuelan-economy-between-the-dollar-and-the-bolivar/
Zúñiga, M. (31 de mayo de 2020). Raising kids in Venezuela was already hard. Then schools shut down. The Washington Post. Recuperado de https://www.washingtonpost.com/world/the_americas/coronavirus-venezuela-schools-distance-learning-child-care/2020/05/27/655481e4-a026-11ea-be06-af5514ee0385_story.html
