Contexto geopolítico del acuerdo UE–Mercosur en 2026
Han pasado 26 años desde el inicio de las negociaciones del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. El mundo actual es profundamente distinto al de julio de 1999, cuando Estados Unidos ejercía una hegemonía sin rival sistémico, China era aún una economía emergente y el comercio global se organizaba en torno al eje del Atlántico Norte. América Latina avanzaba entonces hacia la globalización tras una década de reformas neoliberales y permanecía integrada, más por inercia estratégica que por normas formales, en la lógica hemisférica heredada de la Doctrina Monroe.
Fue en ese contexto cuando nació el proyecto de integración birregional. Sin embargo, es en el escenario de 2026 donde parece acercarse finalmente a su firma. Hoy, el comercio no es solo un mecanismo de intercambio, sino también un instrumento de poder. La competencia entre grandes bloques, la reconfiguración de las cadenas de suministro y la transición energética han redefinido las prioridades estratégicas. Para la Unión Europea, el acuerdo con el Mercosur se inserta en una estrategia de diversificación económica y acceso estable a mercados y recursos clave. Para América Latina, el debate está atravesado por una inquietud persistente, el riesgo de consolidar un patrón de inserción internacional basado en la exportación de productos primarios y de bajo valor añadido.
Estructura y alcance comercial del acuerdo UE–Mercosur
El núcleo del acuerdo es la creación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Según los términos oficiales divulgados por la Unión Europea y el Mercosur, la UE eliminará aranceles sobre alrededor del 92% de las exportaciones del bloque sudamericano (entre 91% y 93% de las líneas arancelarias) de forma gradual en hasta diez años (Ministério das Relações Exteriores, 2026). El Mercosur, por su parte, liberalizará cerca del 91% de las importaciones europeas en un plazo de hasta quince años.
¿Por qué es importante estructuralmente liberalizar entre el 91 % y el 92 %? Porque implica que la mayor parte del comercio bilateral quedará sujeta a competencia directa, reduciendo el margen de protección arancelaria para sectores sensibles y redefiniendo el espacio de política industrial de los Estados.
Impacto económico del acuerdo UE–Mercosur en los países del Mercosur
En Brasil, el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (2024) proyecta un aumento acumulado del PBI de 0,46% hacia 2040, equivalente a aproximadamente 9,3 mil millones de dólares a precios constantes de 2023. Por su parte, el Ministerio do Desenvolvimento, Indústria e Comércio estima un crecimiento de 0,34% en 2044, lo que representa unos 7,4 mil millones de dólares a valores de 2023, junto con efectos favorables en exportaciones e inversiones.
En Argentina, aunque todavía no existe una estimación oficial consolidada sobre el impacto porcentual en el PBI derivado específicamente del acuerdo, el factsheet oficial publicado en enero de este año indica que las exportaciones hacia la Unión Europea podrían incrementarse hasta un 76% en términos de valor en los primeros cinco años de vigencia del acuerdo y hasta un 122% en un horizonte de diez años (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2026). En términos absolutos, las exportaciones pasarían de aproximadamente USD 8.641 millones en 2025 a USD 15.166 millones en cinco años y a cerca de USD 19.165 millones en una década.
En Paraguay, proyecciones atribuidas al Banco Mundial —citadas en la documentación oficial del Gobierno— estiman un aumento cercano al 1% del PIB en el largo plazo, junto con un crecimiento aproximado del 27% en las exportaciones, incrementos salariales de hasta 2,5% y una mejora del 1,5% en el salario real (Ministerio de Relaciones Exteriores [Paraguay], 2026).
En Uruguay, el Ministerio de Economía y Finanzas (2026) estima que el acuerdo podría generar un aumento de algo más de 1,5 puntos porcentuales en el Producto Bruto Interno en el largo plazo. Asimismo, se proyecta un crecimiento de alrededor del 4% en las exportaciones de bienes, una mejora cercana al 0,5% en el empleo y un incremento próximo al 1% en los salarios reales, con especial impulso en sectores agroexportadores.
Estrategia europea y friendshoring en el acuerdo UE–Mercosur
Desde la perspectiva de la Unión Europea, el acuerdo amplía el acceso de sus industrias a los mercados del Mercosur, tradicionalmente más protegidos. Tras el acuerdo comercial de 2025 con Estados Unidos, varias exportaciones europeas quedaron sujetas a aranceles generales cercanos al 15 %, con recargos aún mayores en sectores como acero y aluminio (Delle Femmine, 2025). Este entorno incentivó a la UE a diversificar socios y reforzar cadenas de valor alternativas.
La consolidación de este régimen arancelario beneficia a los sectores de alto valor agregado y mejora las cadenas de valor transatlánticas. Esto incluye la producción localizada en América del Sur utilizando tecnología europea. Este enfoque se basa en el concepto de «friendshoring» estratégico, que se refiere a la reubicación de las cadenas de suministro y producción en países alineados políticamente. La estrategia hace hincapié en la estabilidad geopolítica en lugar de centrarse simplemente en los bajos costos.
Estándares regulatorios y cláusulas ambientales del acuerdo
En términos formales, el tratado va más allá del comercio de bienes. Incluye disposiciones sobre servicios, compras públicas, propiedad intelectual, competencia, sostenibilidad, apoyo a pequeñas y medianas empresas y mecanismos de resolución de disputas. Al mismo tiempo, estos estándares podrían incentivar mejoras tecnológicas y ambientales en sectores exportadores latinoamericanos.
Sobre el papel, se presenta como un marco de integración económica profunda y moderna. El componente ambiental ocupa un lugar destacado: el acuerdo incorpora compromisos climáticos y mecanismos contra la deforestación, alineados con el Acuerdo de París y con controles sobre cadenas productivas a partir de 2030. Sin embargo, persisten ambigüedades. Estas regulaciones pueden contribuir a reducir impactos ambientales globales, pero también actuar como barreras regulatorias que encarezcan el acceso al mercado para productores latinoamericanos con menor capacidad tecnológica o financiera para adaptarse.
Tensiones internas en la Unión Europea frente al acuerdo Mercosur
Las tensiones no se limitan a la relación entre bloques. Dentro de la propia Unión Europea existen divisiones profundas. Alemania, España e Italia consideran el acuerdo una herramienta económica y estratégica clave, mientras que Francia, Polonia o Irlanda temen impactos negativos sobre su agricultura y cuestionan los estándares sanitarios y ambientales del Mercosur.
Debate sobre neocolonialismo económico en el acuerdo UE–Mercosur
Es en este punto donde emerge el debate sobre el neocolonialismo económico. El concepto, popularizado por Kwame Nkrumah (1965), describe situaciones en las que países formalmente independientes permanecen condicionados por mecanismos económicos externos.
Cabe señalar que el acuerdo UE–Mercosur es el resultado de negociaciones entre Estados soberanos y no implica subordinación política directa, sino posibles efectos estructurales derivados de la especialización productiva.
En el caso del acuerdo UE–Mercosur, la crítica no alude a dominación política directa, sino al riesgo de consolidar estructuras productivas asimétricas. Desde esta perspectiva, sectores críticos advierten que el pacto podría reforzar un intercambio desigual, como exportaciones primarias desde Sudamérica y bienes industriales de alto valor añadido desde Europa, perpetuando brechas tecnológicas y de productividad.
Maldición de los recursos y riesgo de especialización primaria en América Latina
La experiencia histórica refuerza estas preocupaciones. Los modelos de crecimiento basados en commodities suelen generar empleo más volátil, mayor presión ambiental y una baja captura local de valor tecnológico. Richard Auty (1993) sistematizó este patrón en su teoría de la ‘maldición de los recursos’, sostiene que la abundancia de recursos naturales puede conducir a un pobre desempeño económico, estancamiento, altos niveles de corrupción y gobernanza precaria.
El Caso de Venezuela
Venezuela experimentó un auge económico en la década de 1970 debido a los altos precios del petróleo, lo que dio lugar a importantes préstamos internacionales. Sin embargo, cuando los precios del petróleo se desplomaron en 1980, el país se enfrentó a una drástica caída de los ingresos, lo que le dificultó cumplir sus compromisos financieros. Esta situación provocó un sobreendeudamiento impulsado por los recursos, con la acumulación de intereses y sanciones a pesar de la disminución de la riqueza.
Para América Latina, el reto no es solo firmar acuerdos, sino gestionarlos de manera eficaz para evitar las trampas neocoloniales. Como destacan Pamplona y Cacciamali (2018), la clave del desarrollo reside en los métodos de producción más que en los productos en sí. Hacer hincapié en la innovación tecnológica y el fortalecimiento institucional puede transformar los ingresos en oportunidades de crecimiento, evitando el estancamiento.
Aplicado al acuerdo UE–Mercosur, esto implica que la apertura comercial solo generará desarrollo si se acompaña de políticas industriales activas y fortalecimiento institucional.
El caso de México: integración comercial sin transformación productiva plena
En este sentido, el caso mexicano en el acuerdo comercial con Canadá y Estados Unidos demuestra que los tratados comerciales no son un fin en sí mismos y que su éxito real depende de políticas complementarias en educación, infraestructura y una gobernanza ambiental que proteja los biomas estratégicos ante la expansión exportadora. En 2020, tras el paso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), pasó a obligar a que una mayor parte de lo que se produce y exporta desde México hacia los otros dos países se fabrique dentro de la región, con estándares laborales y tecnológicos más altos, además de incorporar nuevas reglas para el comercio digital. No obstante, aunque este cambio consolidó a México como potencia exportadora en manufactura, automotriz y electrónica, estudios apuntan que este modelo presenta contrastes (Ruiz Nápoles & Gómez Tovar, 2021). Por un lado, aumentó el volumen de exportaciones y la eficiencia de las cadenas de suministro regionales. Por otro, una parte relevante del valor agregado sigue concentrándose fuera del país, ya que buena parte de los componentes de mayor complejidad tecnológica continúa importándose. Esto ha mantenido en parte el papel de México como plataforma de ensamblaje dentro de la cadena productiva regional, con avances limitados en la transferencia tecnológica y en el desarrollo de capacidades industriales autónomas, pese a las nuevas reglas que buscan elevar el contenido regional, los estándares laborales y la integración tecnológica.
El verdadero test del acuerdo UE–Mercosur
El verdadero test del acuerdo no será el volumen de comercio que genere, sino la estructura de ese comercio dentro de 15 o 20 años. Si América Latina logra diversificar sus exportaciones hacia tecnología, servicios y manufacturas complejas, el acuerdo habrá funcionado como integración. Si consolida su especialización primaria, será una forma de dependencia sofisticada. Por eso, la discusión sobre el neocolonialismo no es ideológica, sino estructural y no depende solo del texto del tratado, sino de las políticas económicas posteriores de los países involucrados.
Lecturas recomendadas
Para ampliar la comprensión de los patrones históricos de poder, hegemonía y soberanía en relaciones interamericanas —que complementan el análisis del acuerdo UE–Mercosur— los lectores pueden consultar:
- La Doctrina Monroe en América Latina: orígenes e intervencionismo. Un análisis histórico sobre cómo se formuló y evolucionó la Doctrina Monroe en el siglo XIX y sus implicaciones estratégicas para la región, incluyendo debates contemporáneos sobre su reinterpretación (“Doctrine Donroe”).
- Intervenciones estadounidenses en América Latina: lecciones históricas. Recorrido contextual sobre la intervención de Estados Unidos en países latinoamericanos a lo largo del tiempo, destacando casos emblemáticos y cómo estos antecedentes informan las dinámicas de poder regional. (Puedes tomarlo de tu artículo de Suru sobre intervención en Venezuela o sobre intervenciones en general).
- Soberanía digital en América Latina: el poder de las Big Tech. Exploración de cómo la influencia de grandes corporaciones tecnológicas —y la disputa por el control de infraestructuras y datos— plantea nuevos retos de soberanía para los países latinoamericanos, vinculándose con el debate sobre dependencia estructural en un contexto más allá de bienes tradicionales.
Referencias
Auty, R. M. (1993). Sustaining development in mineral economies: The resource curse thesis. Routledge.
Delle Femmine, L. (2025, July 28). Qué han pactado la UE y EE. UU. en su acuerdo comercial. El País. https://elpais.com/economia/2025-07-29/que-han-pactado-la-ue-y-ee-uu-en-su-acuerdo-comercial.html
Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada. (2024, February 9). Acordo de livre comércio entre Mercosul e União Europeia traria benefícios econômicos para o Brasil. https://www.ipea.gov.br/portal/categorias/45-todas-as-noticias/noticias/14875-acordo-de-livre-comercio-entre-mercosul-e-uniao-europeia-traria-beneficios-economicos-para-o-brasil
Ministério das Relações Exteriores. (2026, January 9). Factsheet: Acordo de Parceria Mercosul-União Europeia. Governo do Brasil. https://www.gov.br/mre/pt-br/assuntos/politica-externa-comercial-e-economica/agenda-de-negociacoes-externas/factsheet-acordo-de-parceria-mercosul-uniao-europeia
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. (2026, January 17). Factsheet: Acuerdo Mercosur–Unión Europea 2026. Gobierno de la República Argentina. https://www.cancilleria.gob.ar/userfiles/datos/factsheet_acuerdo_mercosur_-_union_europea_2026.pdf
Ministerio de Relaciones Exteriores (Paraguay). (2026, January). Acuerdo de Asociación Estratégica Mercosur–Unión Europea: beneficios para el Paraguay. Gobierno de la República del Paraguay. https://www.mre.gov.py/wp-content/uploads/2026/01/2026_-Mercosur-UE-PY-Beneficios-PPT.pdf
Nkrumah, K. (1965). Neo-colonialism: The last stage of imperialism. International Publishers.
Pamplona, R. A., & Cacciamali, M. C. (2018). A maldição dos recursos: atualizar, organizar e interpretar o debate. Revista de Economia Contemporânea, 27(1), Article e182715. https://doi.org/10.1590/1982-3533.2017v27n1art5
Ruiz Nápoles, P., & Gómez Tovar, R. (2021). Efectos potenciales de los cambios en el T-MEC respecto al TLCAN sobre la economía mexicana. Revista Norteamérica, 16(2). https://doi.org/10.22201/cisan.24487228e.2021.2.518
